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La Coctelera

Jack el Destripador

Después de más de un siglo el misterio continua... fueron cinco crímenes ejecutados en Londres allá por el año 1888. Durante todo este tiempo, investigadores, detectives y policias han tratado de establecer un perfil psicológico que ayudase a determinar la personalidad o el nombre del asesino, pero hasta ahora solo se han podido identificar los nombres de unos posibles sospechosos. Tal vez por ese motivo Jack el Destripador se ha convertido en el asesino en serie más conocido de la historia. Su nombre nos evoca una silueta entre la niebla del Londres Victoriano, una sombra con capa y sombrero negros que ataca a sus víctimas y desaparece para siempre de la escena del crimen... nos encontramos ante la perfecta historia de suspense, el gran misterio sin resolver.

En el año 1888, Whitechapel era uno de los peores distritos de todo Londres. Los callejones oscuros desembocaban en bares mugrientos y burdeles miserables en los que algunas mujeres se ganaban la vida prostituyendo sus cuerpos por unos pocos peniques. Fue precisamente aquí, en el East End londinense, donde tuvo lugar el breve reinado de terror del temido descuartizador que firmaba sus crímenes como "Jack el Destripador".

El primer crimen que llevó acabo tuvo lugar el 31 de agosto, aunque en su día se sospechó que por lo menos dos asesinatos anteriores menos publicitados habrían sido también obra suya. Ese día, cuando todavía estaba amaneciendo, un hombre que caminaba por la calle distingue a lo lejos el cuerpo de una mujer tendido en el suelo. A primera vista parecía desmayada, pero cuando se acerca para tratar de ayudarla, ve que unas terribles heridas la habían casi decapitado. Horrorizado, no deja pasar un minuto y avisa al primer policía que hacía su ronda por el barrio, quién acompañado de un médico distingue bajo la luz de una linterna que la muerte le había sido provocada por dos golpes con arma blanca que le habían seccionado la tráquea y el esófago. El cuerpo, todavía caliente en partes, indicaba que el momento desde el momento del crimen no habían transcurrido más de treinta minutos. El asesino no había dejado ninguna pista, y ninguno de los vecinos oyó nada. La identificación de la víctima no fue tarea fácil, aunque unos días después su padre y su ex marido identifican el cuerpo de una mujer de 42 años, prostituta, llamada Anne Mare Nichols y conocida como Polly.

Unos días más tarde fue hallada el cuerpo sin vida de Annie Chapman, una mujer sin hogar que se dedicaba a vagar por las calles en busca de clientes que le proporcionasen alguna moneda para bebida, refugio y alimento. Su intestino estaba en el suelo entre un gran charco de sangre y una profunda incisión cruzaba su cuello de lado a lado. Todo parecía indicar que había sido asesinada en ese mismo sitio. No había señales de defensa por parte de la víctima, y lo curioso es que cerca de su cadáver se encontraron un pequeño pañuelo, un peine y un cepillo de dientes, que parecían haber sido colocados en un orden concreto por el asesino. Según el médico forense que vio el cadáver, el asesino había agarrado a Annie por la barbilla y la había degollado por la espalda de izquierda a derecha. Las otras heridas infligidas y las mutilaciones abdominales habían sido realizadas una vez se produjo la muerte. El abdomen había sido abierto para extraer la vagina, el útero y la vejiga, que no fueron hallados. Las incisiones eran limpias, como si se tratase del trabajo de un experto en anatomía, o por lo menos el de alguien con los conocimientos anatómicos y la habilidad suficiente para poder abrir el cuerpo y extraer los órganos con mucho cuidado de no dañar otras partes internas. El instrumento utilizado parecía ser un cuchillo estrecho con lámina fina y muy afilada, la clase de cuchillo que utilizaban los cirujanos y los carniceros.

Una señora de nombre Elizabeth Long que se dirigía al mercado esa mañana, pudo aportar un testimonio valioso. A las cinco y media de la madrugada había visto a un hombre conversando con una prostituta que identificó como Annie Chapman. Lamentablemente el hombre estaba de espaldas y no pudo ver su rostro, pero sí distinguió la silueta de un hombre de unos 40 años, elegante, que portaba un sombrero y un abrigo oscuro. La hora de la muerte se estimó entonces entre las cinco y media y las seis de la mañana, hora en la que fue descubierto el cadáver, lo que significaba que el asesino actuaba rápido y con gran precisión.

La falta de indicios provocó que la investigación avanzase lentamente. Todo el mundo había relacionado las muertes entre ellas, y a pesar de que la policía se mantenía en el más absoluto de los silencios, los periódicos no dejaban de alimentar cada rumor escuchado, lo que servía para aumentar la cólera y el miedo de los vecinos. Desde Scotland Yard se llegó a ofrecer una gratificación para quien aportase algún dato válido sobre la identidad del asesino, pero lo único que consiguieron fue que los vecinos aprovechasen sus diferencias y se denunciasen entre ellos, deteniendo simplemente a algunos falsos culpables, excéntricos o alcohólicos que aseguraba ser el descuartizador de prostitutas, aunque tras numerosas investigaciones no tardaban en recuperar la libertad.

El 25 de septiembre, la Agencia Estatal de Noticias recibió una nota en tinta roja firmada por el propio Jack el Destripador cuyo contenido era:

Querido Jefe, desde hace días oigo que la policía me ha cogido, pero en realidad todavía no me han pescado. No soporto a cierto tipo de mujeres y no dejaré de destriparlas hasta que haya terminado con ellas. El último es un magnífico trabajo, a la dama en cuestión no le dio tiempo a chillar. Me gusta mi trabajo y estoy ansioso de empezar de nuevo, pronto tendrá noticias mías y de mi gracioso jueguecito..."

Firmado: Jack el Destripador, desde el Infierno.

A partir de entonces seguiría escribiendo cartas y poemas destinados al jefe de la policía londinense jactándose de su habilidad para escabullirse en la oscuridad de las calles y evitar ser atrapado por la multitud que le perseguía, o haciendo alarde de la perfección de sus crímenes y anticipando otros nuevos ataques.

El domingo 30 de septiembre sobre la una de la mañana, se descubría otro cadáver en la calle Berner. Tras pedir ayuda a la policía, vieron que se trataba de una mujer, cuyas faldas habían sido levantadas por encima de sus rodillas. El asesino no se había ensañado tanto esta vez como en las anteriores. Posiblemente había sido interrumpido mientras la degollaba y hubiese huido antes de completar su ritual. La joven prostituta fue identificada como Elizabeth Stride, de origen sueco, que había venido a Inglaterra para ganarse la vida tras el fallecimiento de su marido y sus dos hijos en un accidente marítimo.

Esta vez, varios testigos declararon haberla visto momentos antes de su muerte acompañada por un hombre de unos treinta años con pelo y bigote negros, vestido con un abrigo negro y un sombrero alto, que portaba un bulto, como un maletín. Mientras la policía se enfrentaba al hallazgo de este nuevo cadáver, un guarda nocturno descubría el cuerpo de otra víctima degollada. Su abdomen había sido abierto y los intestinos se encontraban en el suelo, además tenía varias heridas por todo el cuerpo. Los miembros estaban todavía calientes, con lo que no debía haber pasado más de media hora desde el descubrimiento del cadáver.

No había otros indicios más que un escrito con tiza blanca sobre una pared que decía: No hay porque culpar a los judíos, supuestamente obra del asesino. Antes de que la inscripción pudiese ser fotografiada, el comisario de la policía londinense Charles Warren ordenó que fuese borrada, según él porque se trataba de una falsa pista del criminal tratando de culpabilizar a la comunidad judía, y si algún londinense lo leía, podía provocar una revuelta contra ellos. La víctima era Kate Eddowes, quien como las demás, tenía por oficio el de la prostitución y como afición, la bebida.

Tras estos hechos, las cosas parecieron volver a la normalidad en Whitechapel. No hubo ningún otro asesinato durante un mes y las prostitutas regresaron a las calles más tranquilas. Desgraciadamente, la paz duró poco, pues el 9 de noviembre, otra mujer apareció salvajemente asesinada. Se trataba de Mary Kelly, una atractiva joven de 21 años que se dedicaba a la prostitución. Esa mañana, el casero de Mary subió a la habitación de ésta para cobrar el alquiler mensual, pero nadie contestó a su llamada. Decidió abrir la puerta él mismo, horrorizándose por lo que descubrió. Sin duda era el crimen más violento de Jack el Destripador. El cadáver estaba tumbado sobre la cama con múltiples heridas de arma blanca, completamente mutilado y con la arteria carótida seccionada. La ferocidad de este asesinato asombró a los cirujanos veteranos de la policía. El médico forense necesitó varias páginas para redactar el informe de las lesiones y órganos extraídos.

Este asesinato creó el pánico absoluto en el barrio, haciendo estallar episodios esporádicos de violencia en la muchedumbre. La actividad policial era frenética, cada rincón fue registrado, cada sospechoso detenido e interrogado a fondo, pero no por eso la policía dejaba de ser duramente criticada. Nunca más se volvió a saber del asesino. No hubo más cartas ni más crímenes, parecía que Jack el Destripador hubiese abandonado la escena del crimen para siempre, y finalmente el caso fue cerrado en 1892, el mismo año en que el inspector encargado del caso se retiró.

Lo único que se sabe con certeza es que Jack el Destripador no era un delincuente cualquiera. Sus hechos demuestran que era una persona con gran inteligencia y tal vez una educación superior a la población de Withechapel, incluso puede que se tratase de alguien perteneciente a la clase alta. Tal vez tuviese un trastorno sexual o mental que le provocase esa compulsividad y obsesión a la hora de cometer los crímenes. Su afán de reconocimiento y el hecho que resaltase con las cartas enviadas a la prensa su inteligencia, demuestra que también era una persona insegura y llena de complejos. Sin embargo, mientras Scotland Yard mantenga sus archivos en el más absoluto secreto, el misterio que rodea la figura de Jack el Destripador continuará vivo.

Vlad el Empalador

La historia de los vampiros está ligada a la de Drácula, personaje imaginario ideado por Bram Stoker. Pero más allá de este conde de ficción con poderes sobrenaturales existe la figura de un personaje real, un auténtico príncipe de los Cárpatos...

En torno a 1430 nació en Sighisoara, un pueblo de Transilvania, un niño llamado Vlad, que más tarde sería conocido como Tepes (el Empalador), o también como Drácula. Este nombre lo hereda de su padre, apodado Dracul. Drac significa dragón y también diablo y el sufijo ul funciona como artículo. Si además se añade la terminación ea (que significa 'hijo de') se obtiene "hijo del dragón" o "hijo del diablo". Se dice que a su padre lo llamaban diablo por su habilidad para las maniobras políticas. Sin embargo, el sobrenombre de dragón también estaría justificado, ya que su padre fue ordenado Caballero de la Orden del Dragón por Segismundo II de Luxemburgo. La Orden del Dragón era una orden encargada de luchar contra los turcos. Su escudo era un dragón con las alas extendidas agarrado a una cruz.

Fue el segundo de tres hermanos: Mircea, Vlad y Radu. Vlad era hijo de Vlad II, príncipe de Valaquia, una pequeña región al sur de Transilvania y Moldavia. A los 13 años su padre, Vlad II, decide luchar junto a los turcos, frente a los húngaros y, como prueba de ello envía a sus hijos Vlad y Radu como invitados-rehenes a la corte del sultán.

Allí pasa 4 años hasta que su hermano Mircea y su padre son asesinados por los húngaros. En aquel momento, el príncipe de Valaquia era elegido por los nobles de entre los miembros de la familia real. Dicha familia tenía dos clanes rivales: el de los Danesti y el de Vlad y su padre. Con la muerte de Vlad II los húngaros consiguen poner a un Danesti como príncipe marioneta. Los turcos deciden entonces armar a Drácula y le dan soldados para que acuda a Valaquia a reclamar su trono. Drácula consigue el reinado durante dos meses pero otra vez los húngaros se hacen con el poder poniendo un príncipe títere y envían a Drácula al exilio en Moldavia. De forma repentina, Drácula se une al rey húngaro, que lo manda al exilio, y el príncipe marioneta de Valaquia se une a los turcos. Drácula consigue recuperar Valaquia y establece la capital en Tirgoviste, lugar donde hoy día se pueden visitar las ruinas de su auténtico castillo.

Entre 1456 y 1462 tendrá lugar su segunda estancia en el trono, momento en que Drácula cometerá la mayoría de las atrocidades que le hicieron famoso. La tortura favorita de Vlad El Empalador fue, sin duda alguna, el empalamiento. Para realizarlo se utilizaban dos caballos que tiraban de cada una de las piernas del condenado mientras introducía una estaca afilada por su cuerpo. El final de la estaca solía estar bañado en aceite y se tenía cuidado de no afilar demasiado la estaca para no producir una muerte demasiado repentina que evitara el sufrimiento. El palo o estaca solía ser introducido por el trasero y salía por la boca. Sin embargo, había muchas variaciones: desde la utilizada para niños ,de forma que el palo saliese a través de la barriga de su madre, hasta la de introducir sólo un poco el palo al condenado para luego ponerlo vertical y que este se fuera empalando solo por la gravedad. La muerte por empalamiento tardaba horas y, a veces, días en llegar. Además, los cuerpos permanecían allí durante meses, a pesar de la descomposición. Pero no era el empalamiento el único método de tortura o ejecución de Drácula. Otros de sus métodos eran clavos en la cabeza, cortar los labios, cegar, estrangular, quemar, cortar narices y orejas, mutilar los órganos sexuales, arrancar la cabellera, arrancar la piel, exponer a los elementos o a animales salvajes, hervir vivas a sus víctimas...

Algunos tratan de justificar los crímenes de Drácula como forzados por sus necesidades políticas y como resultado de los nacionalismos nacientes. Drácula trató de imponer su código de conducta moral de la manera más brutal, especialmente con las mujeres que no eran castas. Doncellas que perdieran su virginidad, esposas adúlteras o viudas eran el objetivo de sus atrocidades para con el sexo femenino. Las empalaba con estacas al rojo vivo que introducía por su vagina hasta sacar por la boca. Otras veces les arrancaba los pechos y órganos genitales.

Se afirma que en 1462 podría haber asesinado a 100000 personas. Dejaba todos los cuerpos empalados en la entrada a la capital, de manera que todo el mundo contemplara el castigo que podrían sufrir y, para asustar a posibles invasores. Drácula no quería que ciudadanos extranjeros influyesen en el comercio de Valaquia, así que detestaba a las iglesias católica y ortodoxa (porque en ellas se operaba desde fuera) y empalaba a los comerciantes que hacían intercambios con extranjeros.

En 1462 su hermano Radú ataca Valaquia junto a los turcos para acceder al trono. Al acercarse a Tirgoviste el sultán se encuentra con un espectáculo dantesco: veinte mil soldados turcos empalados en lo que se llamó "Bosque de los empalados". Asustado, el sultán se vuelve hacia atrás pero no así Radú, que consigue entrar en el castillo, donde la esposa de Drácula se suicida saltando desde una torre del castillo al río Arges antes de ser capturada por los turcos.

Drácula consigue escapar por un pasadizo secreto y viaja a Hungría en busca de la ayuda del rey Corvinus, que lo encarcela a su llegada. Sin embargo, pasado un tiempo Drácula se integra en la familia real húngara hasta el punto de casarse con una de las hijas del rey. Se traslada a vivir a una nueva casa y se convierte de la iglesia ortodoxa a la católica. Sin embargo, existen rumorer que firman que Drácula seguía con su costumbre de empalar como castigo de muerte, aunque en esas ocasiones lo solía hacer con ratas y pájaros.

Radú muere en Valaquia en torno a 1474 y Drácula se une con los moldavos para reconquistarla en 1476. Unos meses despues, los turcos vuelven a intentar recuperarla y Drácula muere en un combate cerca de Bucarest. Hay quien dice que por error, fue asesinado por sus compañeros o, incluso, intencionadamente. El sultán se llevó su cabeza a Constantinopla para demostrar que estaba muerto. El resto de su cuerpo fue enterrado en Snagov, en un monasterio también cercano a Bucarest.

Tras la muerte de Drácula aparecen multitud de panfletos en Rusia y Alemania contando anécdotas del personaje. Mientras que en Alemania se remarca su crueldad, en Rusia se le ve más bien como alguien que tiene que actuar así para defender a su pueblo. Las coincidencias entre unos y otros han dejado bastante claro a historiadores que, al menos, a grandes rasgos estas historias han de ser verdaderas. Las historias transmitidas de generación en generación, han hecho posible que las leyendas y anécdotas sobre Drácula hayan llegado hasta nuestros días.

Vlad Tepes está considerado como un heroe nacional en Rumanía, por su resistencia a las invasiones turcas. En un país donde el mito de los vampiros estaba muy arraigado, quizás fue ese el motivo por el que Bram Stoker eligió a Vlad como personaje para recrearal Drácula de su novela, lo que si es cierto es que tras este personaje de ficción se esconde un personaje real, cuya vida y muerte está rodeada de misterio.

Nota: Elisabeth Kostova, en su novela La Historiadora, realiza una profunda investigación sobre la vida y muerte de Drácula.

El Titanic

El Titanic se había concebido con las técnicas más modernas de principios de siglo. Los ingenieros navales creían por aquel entonces que el progreso de la ciencia permitiría eliminar los riesgos. En este marco se concibió el Titanic , el primer transatlántico con doble casco. Tenía 16 compartimentos estanco, tres millones de remaches de tres centímetros de grosor, pesaba 42.000 toneladas, medía 300 metros de largo, 30 metros de alto desde la quilla al puente y otros 30 desde el puente al vértice del mástil. Era el más lujoso del mundo, con piscina cubierta, gimnasio, squash, baños turcos, jardín... También era la mayor estructura jamás fabricada por el hombre.

Se había botado el 31 de mayo de 1911, y el viaje inaugural, de Southampton (Inglaterra), a Nueva York, se inició el 10 de abril de 1912, cuatro días antes de la tragedia. En la mañana del 14 de abril, el barco ya había atravesado la mitad del Atlántico. Horas después, la radio del California, un vapor que pasaba cerca de allí, transmitió las primeras noticias: había icebergs en el camino y la navegación comenzaba a hacerse peligrosa. Pero el capitán, E.J.Smith, no ordenó reducir la velocidad, pues según se cree, quería batir un récord. Poco después de las 11 de la noche, la montaña de hielo estaba a menos de 500 metros. "¡Iceberg por la proa!", gritó el vigía Freed Fleet. El primer oficial, W.M. Murdoch, reaccionó y mandó dar marcha atrás y virar a babor, pero era imposible hacerlo tan deprisa. El Titanic necesitaba 500 metros para girar y 1.500 metros para parar. El iceberg rozó imperceptiblemente la proa y abrió una brecha. Un pasajero de primera clase que se estaba bebiendo un whisky , al enterarse de lo sucedido dijo a sus amigos: "Voy a buscar algo de hielo a cubierta para echar a esto". No era para tomarlo a broma: los seis primeros compartimentos estancos ya estaban inundados. Se suponía que el agua no podía anegarlos, pero los constructores los habían hecho abiertos por arriba. El agua saltó por encima de los mamparos e hizo que la proa se hundiera cuatro metros. Hacia las dos de la madrugada, un crujido anunció que el Titanic se había partido en dos. Veinte minutos más tarde, el transatlántico que se creía insumergible se hundió en las profundidades. Sólo hubo 705 supervivientes.

En 1991, el investigador canadiense Steve Blasco, del Departamento de Recursos Naturales de Halifax, descendió con el sumergible ruso Mir hasta los restos del Titanic y recuperó un disco de 25 cms de diametro. Lo mas sorpendente es que eltrozo aún conservaba intacta la pintura original y no estaba deformado, sino roto, con los bordes mellados. Steve Blasco lo envió al laboratorio de metalografía de Otawa (Canadá), para que fuera sometido a la prueba de resistencia de Charpy, un test inventado por el francés George Charpy (1865-1945) que sirve para medir la fragilidad del metal. Se tomó como modelo un trozo de acero de los utilizados en la actualidad en la construccion naval. En primer lugar,ambos fragmentos se bañaron en alcohol a -1ºC para simular la temperatura del óceano cuando se produjo el naufragio, ya que las aleaciones y los metales se vuelven más rígidos a medida que baja la temperatura. Se realizó el experimento con el acero nuevo. El péndulo que se utilizó para hacer el test tropezó contra la aleación y se paró con un golpe seco, como consecuencia el acero se había doblado en forma de V y aparecía en un punto un signo de rotura. Se pasó al acero del Titanic. Esta vez el metal emitió un sonido agudo y se rompió en dos. El resultado no dejaba lugar a dudas: las planchas que formaban el armazón del casco estaban hechas de un acero muy frágil.

Un análisis cristalográfico reveló la razón de la fragilidad. No se debía, como se podía suponer, al tiempo que había estado bajo el óceano, ya que el metal no estaba oxidado y era idéntico al de 1912, sino a que contenía una alto contenido en azufre. El material ya era quebradizo cuando salió de la acería. En aquellos años se desconocía que un alto contenido en azufre volvía el acero más quebradizo. Hoy no hubiera pasado las pruebas de calidad. Con esta explicación es fácil saber con exactitud qué pasó para que el gran transatlantico se fuera a pique. Cuando el barco chocó contra el iceberg, de 500.000 toneladas, el casco, en vez de abollarse como la chapa de un coche cuando se estrella con algo, se rompió. No había deformación elástica. Si el acero hubiera sido de calidad, la chapa del Titanic se habría doblado e incluso se habría roto por algunos lugares,pero la vía de agua no habría irrumpido como lo hizo. Así se explica que los tripulantes hablaran de un muro de agua.

Desde el mismo año del naufragio y durante decenios los trabajos para localizar el Titanic y rescatarlo no cesaron. Se filmaron películas, se escribieron libros, se inventaron teorías para reflotarlo, pero ninguna dió resultado. A principios de los 80, el doctor Robert Ballard senteció : "El Titanic no resiste ningún traslado.Es un enfermo terminal después de setenta y cinco años de agonía."

La expedición franco-americana que iba a encontrar el transatlático salió de las Azores, a comienzos de 1985, con el doctor Ballard al frente del buque de exploración Knorr, equipado con dos robots de control remoto equipados con cámaras fotográficas y de video. Al margen de esta expedición, se había iniciado otra, desde el puerto de Brest, en junio, con Jean-Louis Michel al mando del buque Le Souroit, con otro robot de arrastre con sistema sonar.

Al terminar el primer mes, Le Souroit había barrido literalmente el 80% del cuadrante elegido por Ballard. Los equipos funcionaron a la perfección, pero sin éxito. Cuando el Knorr tomó el relevo, con sus hélices helicoidales y su navegación asistida por satélite, el robot Argos se encargó de peinar el fondo del mar con su sonar, su magnetómetro y su cámara de video. Cuatro dias antes de que el dinero y el tiempo de la expedición se terminasen, a las dos de la madrugada del 1 de septiembre de 1985 apareció un objeto oscuro en las pantallas del Knorr: era una caldera del transatlántico. No muy lejos estaba el buque tan buscado. En menos de dos minutos el robot estaba a tan solo 3,5 metros de la cubierta del Titanic. A partir de aquel momento se sucedieron dias de frenética actividad, de nervios y de lucha contra el tiempo. Se tomaron 20.000 fotografías con una película ultrasensible de 200.000 ASA, además de docenas de horas de video.

Un año después, el doctor Ballard ponía en marcha una segunda expedición, esta vez con el minisubmarino Alvin, tripulado por dos pilotos, además del propio Ballard. Llegaron al Titanic el 12 de julio de 1986. Contaban también con un robot, el J.J, y lograron hacer 53.000 fotografías y más grabaciones de video. El barco aparecía de pie y partido en dos a una profundidad de 3810 metros. La temperatura del agua era allí de dos grados bajo cero. Cualquier intento de desplazarlo habría provocado su derrumbe definitivo. El Alvin permitió verlo durante 30 segundos. La primera visión fue el borde filoso de la proa. Estaba enterrado unos 20 metros en el barro. Algunas zonas aparecían corroidas por el óxido. Las dos anclas estaban en su sitio. La madera de cubierta había desaparecido. El sexto descenso, por el lado oeste, fue como entrar en un museo bombardeado. Miles de objetos cubrían amplias zonas y muchos de ellos se encontraban en perfecto estado: vajillas, bandejas de plata, ollas y cacerolas, botellas de vino, maletas, lavabos...

El 24 de julio de 1986 el doctor Ballard realizó su última expedición, colocando una placa en memoria de los fallecidos, y con el deseo de que el Titanic descanse en paz.

El monstruo del Lago Ness

Una vieja leyenda cuenta que un misionero fue el primero en dar fe de un encuentro con el monstruo. Desde ese momento y hasta la fecha, miles de personas comentan sorprendidos sus encuentros con Nessie, el monstruo del lago Ness...

El lago Ness está situado en la región interior de Inverness, en el norte de Escocia. Tiene 36 kilómetros de longitud, hasta 2,8 kilómetros de anchura y hasta 225 metros de profundidad. En él nace el río Ness que desemboca en el mar, en las inmediaciones de Inverness. Hasta 1933 fue uno más entre los lagos de Escocia, pero ese año se hizo famoso en el mundo entero: un extraño animal marino había sido visto nadando en sus aguas. En todas partes se habló del monstruo. Algunos decían que eran historias inventadas por periodistas, periódicos como el Times, sociedades científicas, el Museo Británico y hasta el Parlamento se ocuparon del asunto. Se habló de dragar el lago para capturar el monstruo, y el propietario de un circo llegó a ofrecer veinte mil libras esterlinas por el animal vivo.

Fue tanto el revuelo causado por la noticia, que el secretario de Estado para Escocia envió policías a vigilar el lago para ver al monstruo, y aunque no lo consiguieron parece ser que sí lo hicieron otras personas. El Times publicó los dibujos que éstas hicieron y envió un corresponsal que entrevistó a cincuenta testigos de las apariciones. Pronto fueron tantas las evidencias que ya muy pocas personas dudaron de la existencia del animal. Zoólogos ingleses y holandeses afirmaron que era indudable que en el lago existía un animal de una especie desconocida y que de ninguna manera podía decirse que eran inventos sensacionalistas. Sin embargo, ¿de que animal se trataba...?

La primera persona que notificó del monstruo fue la señorita Mary Hamilton, que se encontraba paseando por las orillas del lago cuando vio un animal muy grande, de cuello largo y delgado y cabeza pequeña, que nadaba velozmente y sacaba de vez en cuando parte del cuerpo fuera del agua, según sus cálculos medía unos veinticuatro metros de largo.

Después de que esta noticia saliera en los diarios, aparecieron muchas personas que decían haber visto también al animal. En septiembre de 1934, el zoólogo holandés, profesor Oudemans, había recopilado declaraciones de más de doscientos testigos presenciales y alrededor de seiscientas descripciones del monstruo, además de fotografías que mostraban una parte del cuerpo puesto que la mayor parte de él siempre estaba dentro del agua. En dos oportunidades se filmaron los movimientos del animal y una de las películas se proyectó en una reunión de científicos ingleses, los que coincidieron en que podría tratarse de una foca gigantesca. Otros científicos, como el zoólogo alemán, conde Vojkffy, piensan que no se trataría de una foca sino de una nutria gigante.

En 1934 muchísimas personas acudieron al lago a ver a Nessie, como se apodó al animal, pero muy pocos lo pudieron ver. Uno de los afortunados fue un inglés que viajó desde Hong Kong. El 27 de diciembre lo vio nadando con la cabeza fuera del agua durante unos veinte minutos y a unos ciento veinte metros de distancia. Según su relato, la cabeza de Nessie era como la de un caballo o de una foca. El color de la piel lo encontraron parecido al de un elefante o de una ballena, y la longitud fue calculada en unos 4,5 a 6 metros, y no los 24 de la observación de la señorita Hamilton.

En contadas ocasiones el monstruo ha sido visto fuera del agua. La experiencia más interesante al respecto es la de un estudiante de la Universidad de Edimburgo llamado Grant. Cuenta que la noche del 4 de enero de 1934 regresaba a su casa en moto, por la orilla del lago...

Salí de Inverness en moto a las doce y cuarto de la noche para volver a mi casa. Estaba lloviendo cuando salí de la ciudad, pero dejó de llover apenas transcurrido un kilómetro y medio y salió la luna. Era una noche preciosa. Pasé por Abriachan alrededor de la una de la mañana. Y vi al monstruo por primera vez a unos noventa metros, en dirección a Drumnadrochit. Cuando noté su presencia, me encontraba a unos cuarenta y cinco metros de él. Lo vi como una cosa negra en la orilla derecha de la carretera. Vi que aquella cosa negra se ponía en movimiento y en el acto me pasó por la cabeza el pensamiento del monstruo. Detuve la moto y me dirigí hacia ese punto la luz de mi lámpara. Estaba entonces a unos veintisiete metros del animal, que, sentado en el borde de la carretera, movió la cabeza primero hacia la derecha y luego hacia la izquierda. Después se levantó y se me acercó un poco. La cabeza era el remate de una nuca cónica. Dio un salto que le llevó hasta la mitad de la carretera, avanzando mediante un movimiento aparentemente lateral de sus aletas posteriores, muy fáciles de reconocer, que estaban provistas de membranas natatorias, con las cuales se arrastraba también por tierra. Luego utilizó para afirmarse las dos aletas anteriores, bien visibles también, pero carentes de membranas natatorias. Vi al animal completamente, desde la cabeza hasta la cola. La cabeza parecía la de una serpiente, pues era pequeña y redonda. Lo que más impresión me causó fue el ojo, hundido profundamente en la cabeza, grande y lleno. El cuerpo no guardaba proporción con la cabeza. Sus grandes mandíbulas podrían sujetar perfectamente bien un cordero o una cabra. En el lomo presentaba dos pequeñas protuberancias, que, sin embargo, no pueden recibir el calificativo de jorobas. El cuerpo aumentaba de volumen por detrás como el de un canguro. La cola era gruesa, estando un poco arrollada en su extremo; roma. La longitud total del animal desde cabeza a cola sería de unos 5,4 metros, no sobrepasando los 6. La piel presentaba un color entre gris oscuro y negro, semejante a la de una ballena. Por lo que pude ver, el animal salvó el borde izquierdo de la carretera y desde allí se lanzó al agua. Dejé mi moto y salí corriendo detrás de él, llegando a tiempo para ver como se sumergía en el agua. Se produjo una gran ola, como con el movimiento de un bote. Me dirigí a casa inmediatamente después, conté a mi hermano lo ocurrido e hice un boceto del animal que había visto.

Esta no ha sido la única vez que Nessie ha sido visto fuera del agua. El 22 de julio de 1933, el matrimonio Spicer lo vio en tierra, a unos quince metros de distancia. Llevaba algo en la boca, probablemente un gran pez. En otra ocasión el animal salió del lago y viajó por tierra hasta el vecino lago Dechfour, donde fue visto el 11 de junio de 1935 por la señora MacGrath. Posteoriormente regresó al lago Ness, ya que fue visto allí seis días después. ¿Había entonces más de un monstruo...?.

Existen algunas teorías que dicen que en el Lago Ness habría más de un animal, ya que el 2 de enero de 1934 se vieron dos monstruos casi simultáneamente, con una diferencia de una hora, en dos lugares distintos del lago, distantes entre sí unos 28 kilómetros. Sin embargo, los testigos coinciden en que el monstruo nadaba a gran velocidad, por lo tanto es muy probable que alcanzara a cubrir los 28 kilómetros en una hora. Si bien es cierto, el zoólogo Oudemans argumenta que es posible que hayan llegado al lago una pareja de estos animales, macho y hembra, o bien, una hembra y su cría. Asímismo, existe otra teoría que plantea la posibilidad de que haya una red de túneles subterráneos que conectan el lago con el mar y con lagos vecinos. Estas personas dicen que el hecho de que el animal haya sido visto en otro lago apoyaría esa teoría, pues es improbable que un animal adaptado al agua se interne varios kilómetros tierra adentro, arrastrándose, y luego, habiendo encontrado nuevamente agua, haga el camino de vuelta. Tampoco puede descartarse la posibilidad de que el animal no haya llegado del mar, sino que haya estado toda su vida, desde su nacimiento hasta su muerte, durante varias generaciones.

Varias de las versiones de testigos oculares describen al misterioso animal con dos o tres jorobas o protuberancias en el lomo, situadas a cuatro metros de distancia entre sí. Entre estas versiones se cuenta la de muchas personas que lo vieron durante doce minutos el 14 de septiembre de 1934 junto a la localidad de Glen Urquhart, y quienes calcularon que su velocidad era de unos 48 kilómetros por hora. Se especula con la posibilidad de que realmente no existan las jorobas, y que simplemente se trate de movimientos ondulatorios que realiza el animal cuando nada, pues, al parecer, cuando se detiene y cesan sus movimientos, las jorobas desaparecen. Ni los naturalistas, que se dividen entre los que piensan que Nessie es una foca gigante, los que prefieren la nutria gigante, y un tercer grupo que opta por la posibilidad de que sea un plesiosauro superviviente de pasadas épocas geológicas, ni los testigos presénciales, han podido ponerse de acuerdo respecto a la naturaleza del animal.

Durante la Segunda Guerra las noticias acerca de Nessie fueron escasas, pero en las últimas décadas ha sido visto en varias ocasiones. Gracias al avance tecnológico el hombre ha dejado de ser un testigo pasivo y ha salido a buscar al animal en su propio terreno, con vehículos submarinos provistos de equipos de sonar y luz estroboscópica. Muchas de estas expediciones no han tenido éxito, pero algunas sí lograron detectar la presencia de una gran masa que se desplazaba bajo el agua, y en una oportunidad hasta se pudo distinguir una gran aleta. Al parecer Nessie o alguno de sus descendientes, aún sigue viviendo en el lago.

La foto más famosa de Nessie se afirma fue tomada en 1934, y por mucho tiempo se consideró la prueba más contundente de la existencia del monstruo. Sin embargo, en 1994 poco antes de fallecer una de las personas involucradas en la histórica foto, confesó que se trataba de un fraude. El supuesto monstruo no era más que un muñeco bien confeccionado situado encima de un flotador. Al parecer la burla se inició por la venganza de un periodista a sus colegas por haber sido despedido de su trabajo. Sesenta años después de conocerse el truco, la credibilidad de Nessie sufrió un duro golpe. Aun así, para los escoceses, quienes reciben una entrada considerable de dinero por concepto de turismo, la presencia de las aguas negras en el misterioso lago sigue siendo su principal aliado para que la gente, crédula o no, siga llevando a través del tiempo la leyenda del monstruo más famoso de Escocia.